domingo, agosto 13, 2006

Hay algo que sí sabemos...


Hace unos pocos días fuimos visitados por el Dr. Fred Wolf, apodado "Dr. Quantum", físico involucrado en el ¿documental? "What the bleep do we know?", que se estrena por estos días en Chile, pero que estaba ya presente hace algunos meses, cómo no, en sus versiones pirata.

Para los que no vieron la película, trata respecto de la vastedad de aspectos de nuestra realidad que nos son desconocidos y de cómo los rígidos paradigmas científicos occidentales previos a la teoría cuántica (inaprehensible para los legos) fallan en explicar fenómenos naturales maravillosos que pueden parecer inverosímiles sin las concepciones nuevas. Se basa luego en lo anterior para justificar una perspectiva no determinista del universo y de la vida humana, según la cual los seres humanos podemos efectivamente tomar decisiones no-mecánicamente-condicionadas-y-predecibles, que cambian constantemente nuestro "destino"; todas posibilidades que son el resultado de la composición cuántica de nuestro cerebro, con procesos atómicos y subatómicos regidos por las leyes del caos.

El tema anterior es sin duda interesante y da para largas reflexiones, citas y debates; sin embargo ha habido numerosas críticas para con la película, a las que me sumo. Y es que los temas mencionados son tratados con una pasmosa falta de profundidad y solemnidad, que le dan al conjunto total de la película un aspecto más o menos parecido al de un programa televisivo de ciencia entretenida para niños, pese a la aparente calidad de los científicos participantes, cuyos conocimientos podrían haber sido mucho mejor aprovechados. El hilo conductor es la innecesaria y efectista historia de una mujer sorda en medio de una crisis existencial, que no aporta nada a las ideas expuestas en el filme, y además una de las entrevistadas es una especie de medium cuyo discurso carece totalmente de contenidos coherentes y que reemplaza esto mediante frases clichés y una actitud que busca impactar al entrevistador.

La incongruencia entre la profundidad de los temas enunciados y la forma en que los trata el filme, es encarnada por el personaje del "Dr. Quantum", cuyo nivel de entusiasmo casi hebefrénico relega a un segundo plano a los argumentos en sí mismos. Sin mucho esfuerzo es posible imaginarlo dirigiendo un grupo scout o animando cachureos. No es que no dijera nada valioso (como la medium), sino que la forma en que lo hace termina por quitar le credibilidad en vez de aumentarla. El resultado es de un efectismo burdo y lamentable, completamente innecesario dado el atractivo propio de los temas tratados. El mismo apodo de "Dr. Quantum" tiene algo excesivamente histriónico y kitsch... como de supervillano de un cómic de los 70', más ad hoc para alguien con las megalómanas y descabelladas ideas "cerebro" para conquistar el mundo. Totalmente disociado de temas científicos y filosóficos de envergadura, como el determinismo v/s el libre albedrío humano. Ni siquiera parece autodenominarse así en el sentido irónico humorístico de un antihéroe, como Homero Simpson vistiendo la camiseta de superman sabiéndose Homero Simpson, sino que genuina y candidamente asumiendo el rol de un personaje especial; quedando con el aspecto final de un pseudo-héroe, que es algo definitivamente peor...

Por lo tanto, hay algo que sí sabemos. Dr. Wolf, sépalo Ud. también: El tema nos interesa profundamente, pero su parafernalia tipo "circo de PT Barnum" definitivamente no. Si quiere aprovechar mejor sus habilidades, quizás consiga trabajo en el comando de Lavin.

viernes, agosto 11, 2006

¡Por fin parió la yegua!


Comienzo este jornal con una reflexión inevitable: ¿Para qué escribirlo?

Creo que fue la falta de una respuesta adecuada para esta pregunta la que me mantuvo abstinente (de escribir) en un tiempo en el que ya tenía un irremediable interés en hacerlo. Y es que nos mete de lleno en el tema de las múltiples aplicaciones del Blog como medio y las diversas motivaciones para publicar uno: histriónicas, narcicistas, obsesivas, fanáticas, sensiblero-frutillosas, políticas, contraculturales, idealísticas, publicitarias, megalómanas, proselitistas, necesitadas de estimación, ¿altruistas?, fóbicas sociales, propagandísticas, psicóticas o una mezcla de todas ellas y otras… pero jamás sólo-personales, del tipo “diario de vida”. Eso no. Un medio escrito se publica para que eventualmente un otro lo lea. Si no, es cosa de mantener un cuaderno con tus notas bajo llave en casa, obvio.

Las mías son encontrar a otros que tengan intereses similares, para compartir palabras y mundos de ideas (también algunas estupideces) con ellos, y por otro lado, dejar un registro de mí para el futuro tipo "cápsula del tiempo", de ahí la foto...

Lo primero es interesante. Este medio, como ningún otro, permite generar redes de contactos con intereses compartidos, independientemente de las distancias físicas, las diferencias sociales, étnicas o culturales, el escaso tiempo que dejemos en nuestra acelerada vida para una buena conversación, o el mero azar de no encontrarse jamás en la vida aunque vivas a una cuadra de distancia… todas barreras que en la cotidianeidad nos suelen impedir un mayor conocimiento de los otros.

Lo segundo tiene que ver con cimentar algunas de mis ideas dejándolas por escrito, con reconocerme en el futuro mediante estos registros del pasado, pero también con la fantasía (ultra-narcicista, lo sé) de que alguien, si es que se interesa, sepa de mi o de mis ideas cuando ya no queden muchos rastros de mi personalidad o de mi "identidad biológica". Me habría encantado contar con un Blog de mi abuelo, a quien conocí escasamente, para saber más de él… y de mi bis y tatarabuelo también ¿por qué no?. Probablemente esta última fantasía es más fuerte en quienes no tenemos una labor o vocación creativa, como artistas, arquitectos o escritores, cuyas obras son improntas de sí mismos que trascienden su vida (en una de esas el blogspot se cae y borra por completo a fin de año, incluyendo esta cháchara… pero creo que el experimento vale la pena de todos modos).

¿Por qué el título? Porque recordé en medio de mis cavilaciones la famosa serie Star Trek, esa en la que la nave Enterprise surca el universo en busca de nuevas culturas; es decir, e ideal descubridor renacentista llevado al extremo... excelente alegoría para la exploración del mundo de las ideas, además de resultar irresistiblemente pop!.